Camino distraido, sin prisa, sin soltar palabra, ¿para qué? No me hace falta. A nadie le interesa mi vida ni a mí me interesa que le interese a nadie, pues a los que realmente les interesa no hablan de ella, la viven conmigo. Los demás...los demás son dueños de sus propios caminos, de sus metas y sueños, cosa sobre lo que yo no puedo objetar en absoluto, aunque a veces arda en ganas.
De mi camino solo puedo decir que venga lo que quiera venir y lo que quiera irse que no me pregunte, yo no ato, ni ataré. Eso sí, cuando abrazo algo con cariño y siento que empieza a correr el aire frío del adiós entre mis brazos, los abro cual pájaro para cojer el vuelo y dejo que se vaya de la mano de su propio destino.
¿Qué más da que esto no tenga sentido? Para mi lo tiene...
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Ay...
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